*…:: El mundo de la invención y las matemáticas::…*

Paula González de la Riva

…:: El amor y las matemáticas ::… abril 22, 2008

Hola de nuevo!! 🙂

Hoy voy a hablaros sobre la relación que hay entre el amor y las matemáticas. He decidido trabajar, o mejor dicho, investigar o pensar sobre ello debido a una entrada que leí en el blog de una de nuestras colaboradoras de clase: Sarita 😉 sobre los dotes adivinatorios de las margaritas en relación con el amor y sobre la relación que estas guardan con la probabilidad. Aquí os dejo el enlace para ir a su blog, porque sin duda no tiene desperdicio http://sferrerobravo.wordpress.com/2008/04/11/%c2%bfnos-podemos-fiar-de-las-margaritas/

Con el permiso de Sara voy a resumiros aquí el contenido. La cuestión es que siempre nos fiamos de las pobres margaritas jugando a deshojarlas y a que nos adivinen el “futuro”, más bien, inmediato. Sinceramente a mí nunca se me había ocurrido pensar que deshojar una margarita podría contener

contenido matemático, pero ya veo que sí. Y ahora pienso en la gracia que me hace ver a los enamorados fiándose de las margaritas, es simpatiquísimo al menos ahora que hemos aprendido (al menos yo me fío de lo que dice Sara) que la mayor parte de las margaritas tienen un número impar de pétalos, ver como seguimos fiándonos de los dotes adivinatorios de las margaritas, cuando en un 80% de las veces va a decirnos que sí que nos quiere.

🙂 ¡No somos listos ni nada! 🙂

😛 ¡Cada uno mira para el lugar donde le conviene! 😛

Por otro lado, la entrada me ha servido para tener más recursos a la hora de explicar la probabilidad en el aula; ya no es necesario recurrir a los ejemplos comunes, como son el típico ejemplo de la bolsita con los caramelos de diferentes colores, o el ejemplo de lanzar un dado. 🙂 ¡Sinceramente, gracias Sara! 🙂

Ahora, un poquito aparte de lo que os comentaba antes, pero sin abandonar la temática ni mucho menos, he encontrado, cacharreando por Internet, una página en la que se habla sobre el amor y las matemáticas, que me hace mucha gracia ya que existe una fórmula para medir la duración del amor. ¡Curioso, tenéis razón! ¡Pero ahí lo tenéis, a ver que os parece!

“La duración de un amor depende de la importancia relativa de los dominantes: corazón, sentidos, espíritu. Cuanto más sensual es un amor, tanto menos dura. Los amores de cabeza son vanos y fugitivos. Sólo el corazón es prenda de fidelidad. Esta ley puede representarse por la fórmula siguiente:

Siendo D la duración del amor, k2 una constante positiva, C, S, E, las proporciones respectivas de Corazón, Sensualidad y Espíritu, que entran en la constitución de este amor.”

(Este texto extraído del artículo de Paul Diffloth, Ensayos sobre la matemática del amor, del año 1907)
🙂 Espero que os haya gustado!! 🙂
😛 Un besito 😛